Quienes hayan leído No Logo, el muy conocido libro de Naomi Klein, siempre tendrán presente una imagen de Starbucks: la de la empresa cool, que vende “experiencias”, pero que no tiene problemas a la hora de usar estrategias a lo Wal-Mart para destruir a su competencia, mayoritariamente constituida por cafeterías independientes. Pero algo así pasó en un contexto particular, el estadounidense, y con una empresa como Starbucks que tiene allí una estrategia masiva que la lleva a “reventar” mercados, de tal manera que en algunas zonas de New York o Washington pueden encontrarse varios locales en 200 metros.
Trasladar mecánicamente tales condiciones a la apertura de Starbucks en Argentina no tiene mayor sentido. Argumento mis razones:
1) Starbucks no tiene una estrategia masiva en Argentina. Al igual que otras cadenas estadounidenses en el contexto local, aquí tienen claro que van a la clase media / media alta. Los precios de sus cafés están bastante por encima del promedio de las cafeterías porteñas. O sea, no compiten por precio, ni tienen intenciones por hacerlo. En Estados Unidos sus valores están un tanto por encima del promedio general, pero en Buenos Aires están muy por arriba de esos valores.
2) Tampoco hay una estrategia de masividad en el tema de “reventar” de locales la ciudad. Más bien, están seleccionando zonas de mayor poder adquisitivo. Con esa estrategia, en todo caso son competencia para las cadenas de cafés locales que se posicionan entre las de precio más caro -Café Martínez, Coffee Store- o las que tienen su misma estrategia de atención al público -Aroma, McCafé. No van a llegar a cada barrio de Buenos Aires.
3) Si hay un enemigo de los cafés de Buenos Aires, esos son los valores de las propiedades y los costos de los alquileres, que disparan los costos de manera notable. La expansión de otras cadenas “premium” de cafés no causa ni remotamente el daño que si logra tener la brutal valorización de los bienes raíces en Buenos Aires, ya fuera de toda lógica para los ingresos de los habitantes locales. A eso hay que sumarle la tendencia, que ya viene desde la década del ’90, de “renovar” cafés tradicionales, y destrozar su aspecto histórico.
4) La “cultura del café” de Buenos Aires es absolutamente distinta al contexto estadounidense, en donde comenzó a crecer Starbucks, y donde un modelo que copiaba algunas cosas de las cafeterías italianas era toda una novedad. En Buenos Aires ese tipo de cosas, de novedosas, no tienen nada.
Si realmente lo que nos interesa es oponernos a un estilo de vida -si quieren llamarlo “estadounidense”, adelante- me parece interesante como una apuesta política. Pero eso implica repensar ciertas ideas desde nuestro lugar. Copiar sin más las afirmaciones del No Logo y traerlas sin más al contexto local es, justamente, todo lo contrario a lo que deberíamos hacer. Más bien, una buena forma de comenzar es preguntarse: ¿cómo pudo una empresa que tardó mucho en llegar aquí construir tantas expectativas, y sin casi invertir en publicidad en los medios masivos? Es imposible separar eso de una serie de “cuestiones argentinas”. Durante mucho tiempo, consumir un café en Starbucks era un sinónimo de viajar, en tanto aquí no había ningún local de esa empresa. Es un tema aspiracional importante: a todos nos encanta viajar, y si es posible mucho, y el consumo de ciertos productos formó parte de esa aspiración por la movilidad. Como para viajar al exterior justamente hay que tener ingresos no tan malos, no es nada raro que Starbucks se posicione entre ese público, que ya tiene un imaginario que liga a la compañía con el “consumo cosmopolita” de sus viajes. Segundo, Starbucks es todo un especialista en hacer “publicidad no tradicional” en películas y productos de Hollywood, y no se puede separar esa imagen “cool” de esas acciones de marketing. Y esas películas llegaron a Argentina, y forman parte de la construcción de la marca en muchos consumidores locales.
Seguramente hay otras razones del éxito de Starbucks, como la famosa “experiencia del tercer lugar”, luego de casa y el trabajo, pero tengo mis dudas de que tengan mucha importancia en el entorno local.
Y por cierto, ya desde antes que Starbucks apareciera por aquí, la mayor parte de las más lindas cafeterías porteñas fue destrozada por el afán de modernización, como pasó con varias de la calle Corrientes, como El Foro o La Paz, y la lista puede seguir y seguir. Hoy los cafés tradicionales se han visto mayormente desplazados a las zonas de la ciudad donde los alquileres no son tan altos, con algunas excepciones aquí y allá. Salvo que consideren que lugares como Plaza del Carmen son “típicos cafés porteños”
http://blogdeviajes.com.ar/articulos/starbucks-o-buscar-un-peligro-donde-no-lo-hay
lunes, 6 de septiembre de 2010
Negocios Gastronómicos: la expansión de las cafeterías
Basta recorrer las calles de Buenos Aires para darse cuenta de la expansión de las cadenas de cafeterías. La apertura de nuevos locales de este rubro (más en el Centro que en los barrios) es más frecuente y constante que hace algunos años. Se trata, en su mayoría, de negocios franquiciados, como ocurre con The Coffee Store, Bonafide, Havanna y Tentíssimo. "El rubro cafeterías está creciendo fuertemente", comenta al respecto Marcelo Salas Martínez, uno de los dueños de Café Martínez, que es a la vez una empresa importadora y elaboradora de café. No hay duda de que hoy se está produciendo un recambio. Hubo una época, no muy lejana, en la que el lugar de encuentro era el Pizza Café. Hoy, se están dividiendo las aguas y se profundizan las especializaciones. Cada rubro se divide: el café, la pizza, las pastas, y el que tiene sushi trata de ser bueno en eso y no en sushi y café.
Las cafeterías existen hacen muchos años en la Argentina, pero, según observa Eduardo Chianea, socio de Francorp Argentina SA, fue "el furor del sistema de franquicias lo que generó la abundancia de estas cadenas, que no pertenecen a un solo dueño".
Su facturación anual, refiere Chianea, "suele ser de entre 500.000 y 1.500.000 pesos". Una característica que comparten, agrega, es la preferencia por los lugares de la ciudad con alto tránsito, ya que Café Martínez y Delicity son las únicas cadenas que eligen entrar en el barrio. El metraje de los locales de este tipo de cadenas ronda, en general, los 80 m2 o más, aunque hay también de entre 150 m2 y 200 m2.
La inversión por la apertura de cada comercio varía según varios aspectos. Uno es el edilicio: presencia o no de baños, su estado, habilitaciones existentes, aire acondicionado, dimensiones, etcétera. Otro aspecto es el tipo de local, si es góndola, stand o local promedio.
Para Salas, de Café Martínez, la inversión puede ir de 80.000 a 150.000 dólares más IVA. "Estos valores -explica- incluyen absolutamente todo; fee inicial (38.000 pesos más IVA), obra; instalaciones, como sillas, mesas, vajilla, heladeras; uniformes; gráfica; acciones de marketing vinculadas con la apertura; productos, por ejemplo. Es decir, todo como para abrir el local sin quedar debiendo absolutamente nada."
Un buen pocillo
No son para nada escasas las cadenas de cafeterías que se asientan en Buenos Aires. Entre las principales se pueden citar Havanna (alrededor de 200 locales), Bonafide (143 locales), Delicity (65 locales), Coffee Store (45 locales), Café Martínez (45 locales), Piaccere (24 locales), Starbucks (un local en la Argentina y más de 6000 en el mundo), Felfort Café (un local), y la reciente Tentíssimo, que en estos momentos cuenta con un plan de expansión de seis locales por año, para aumentar la presencia de la marca en el país. Café Martínez es una de las firmas pioneras en este ramo. A partir de 1995 comenzó su crecimiento como cadena de cafeterías.
"En 2000 comenzamos a franquiciar la marca -cuenta Salas-, después de varios años de experiencia en el manejo de cinco sucursales propias." "Eso sucedió -señala- cuando supimos que teníamos la experiencia del management, hasta el punto de poder transmitirla." Agrega: "La marca no fue creada para ser franquiciada, comenzó a serlo a pedido de nuestros clientes, que se acercaban y querían formar parte". Al referirse al metraje de los locales de Café Martínez, Salas refiere que para un stand o una góndola 40 m2 es suficiente. "Para un local a la calle, lo ideal son 100 m2; no obstante, hay sucursales que funcionan en 70 m2, pero son excepciones en las que las características del local lo hacen posible."
En 1998 se fundó The Coffee Store, una firma que ofrece 16 variedades de cafés, todos arábigos, tratados a través de un exclusivo proceso de tostado, que garantiza que se efectúe en forma pareja, sin quemar ni percutir los granos. Según Analía González, del departamento comercial de Coffee Store, la firma tiene una facturación anual de 28.500.000 pesos. González aporta otros datos: la facturación anual por local, entre 500.000 y 1.800.000 pesos, depende del tipo de local y la ubicación. La inversión total es en góndolas desde 120.000 pesos + IVA y en locales, desde 180.000 + IVA.
El metraje de los locales de Coffee Store es: mínimo, 45 m2; promedio, 120 m2; máximo, 200 m2.
Por su parte, Andrés Santangelo, de Tenttísimo, comenta que cada local tiene una inversión a partir de 250.000 pesos, según el formato.
A la hora de elegir las ubicaciones, optan por esquinas, en avenidas o calles cercanas a avenidas (una cuadra de distancia).
En el futuro, en Tentíssimo piensan abrir locales en San Isidro, Belgrano, Barrio Norte, Palermo, Caballito, Flores, Rosario (Santa Fe) y Córdoba.
Otra cadena de cafetería que aspira a convertirse en una cara conocida de los porteños es Starbucks Coffee Internacional, una subsidiaria de Starbucks Coffee Company y la Operadora Internacional Alsea.
A través de una compañía de joint-venture, Starbucks Coffee Argentina SRL, inauguró el 30 de mayo de este año la primera tienda de la compañía en el país, en el Alto Palermo Shopping.
"La llegada de Starbucks a la Argentina -comenta Diego Paolini, gerente general de la firma- representó un hecho histórico para la compañía, que buscaba una expansión en América latina y en todo el mundo. Surgió, explica, como consecuencia de haber evaluado de cerca la región y las oportunidades que ofrece el mercado argentino.
El país tiene una economía vibrante y un interesante y activo mercado. "La experiencia Starbucks se basa en cuatro componentes: los productos (el café principalmente), las tiendas, la gente, y la conexión con el vecindario donde la tienda opera", agrega.
"Los clientes -dice- vienen por el café, se quedan por el ambiente cordial y regresan por la conexión humana."
Lo cierto es que estos locales tienen poco que ver con los tradicionales cafetines porteños, pero nada detiene el huracán de la globalización, que en este siglo XXI se afianza en la Reina del Plata, aunque para muchos signifique abolir la variedad y la sorpresa del comercio individual.
Por Bartolomé Vedia Olivera
Diario La Nación
http://www.espaciogastronomico.com.ar/news/205.html
Las cafeterías existen hacen muchos años en la Argentina, pero, según observa Eduardo Chianea, socio de Francorp Argentina SA, fue "el furor del sistema de franquicias lo que generó la abundancia de estas cadenas, que no pertenecen a un solo dueño".
Su facturación anual, refiere Chianea, "suele ser de entre 500.000 y 1.500.000 pesos". Una característica que comparten, agrega, es la preferencia por los lugares de la ciudad con alto tránsito, ya que Café Martínez y Delicity son las únicas cadenas que eligen entrar en el barrio. El metraje de los locales de este tipo de cadenas ronda, en general, los 80 m2 o más, aunque hay también de entre 150 m2 y 200 m2.
La inversión por la apertura de cada comercio varía según varios aspectos. Uno es el edilicio: presencia o no de baños, su estado, habilitaciones existentes, aire acondicionado, dimensiones, etcétera. Otro aspecto es el tipo de local, si es góndola, stand o local promedio.
Para Salas, de Café Martínez, la inversión puede ir de 80.000 a 150.000 dólares más IVA. "Estos valores -explica- incluyen absolutamente todo; fee inicial (38.000 pesos más IVA), obra; instalaciones, como sillas, mesas, vajilla, heladeras; uniformes; gráfica; acciones de marketing vinculadas con la apertura; productos, por ejemplo. Es decir, todo como para abrir el local sin quedar debiendo absolutamente nada."
Un buen pocillo
No son para nada escasas las cadenas de cafeterías que se asientan en Buenos Aires. Entre las principales se pueden citar Havanna (alrededor de 200 locales), Bonafide (143 locales), Delicity (65 locales), Coffee Store (45 locales), Café Martínez (45 locales), Piaccere (24 locales), Starbucks (un local en la Argentina y más de 6000 en el mundo), Felfort Café (un local), y la reciente Tentíssimo, que en estos momentos cuenta con un plan de expansión de seis locales por año, para aumentar la presencia de la marca en el país. Café Martínez es una de las firmas pioneras en este ramo. A partir de 1995 comenzó su crecimiento como cadena de cafeterías.
"En 2000 comenzamos a franquiciar la marca -cuenta Salas-, después de varios años de experiencia en el manejo de cinco sucursales propias." "Eso sucedió -señala- cuando supimos que teníamos la experiencia del management, hasta el punto de poder transmitirla." Agrega: "La marca no fue creada para ser franquiciada, comenzó a serlo a pedido de nuestros clientes, que se acercaban y querían formar parte". Al referirse al metraje de los locales de Café Martínez, Salas refiere que para un stand o una góndola 40 m2 es suficiente. "Para un local a la calle, lo ideal son 100 m2; no obstante, hay sucursales que funcionan en 70 m2, pero son excepciones en las que las características del local lo hacen posible."
En 1998 se fundó The Coffee Store, una firma que ofrece 16 variedades de cafés, todos arábigos, tratados a través de un exclusivo proceso de tostado, que garantiza que se efectúe en forma pareja, sin quemar ni percutir los granos. Según Analía González, del departamento comercial de Coffee Store, la firma tiene una facturación anual de 28.500.000 pesos. González aporta otros datos: la facturación anual por local, entre 500.000 y 1.800.000 pesos, depende del tipo de local y la ubicación. La inversión total es en góndolas desde 120.000 pesos + IVA y en locales, desde 180.000 + IVA.
El metraje de los locales de Coffee Store es: mínimo, 45 m2; promedio, 120 m2; máximo, 200 m2.
Por su parte, Andrés Santangelo, de Tenttísimo, comenta que cada local tiene una inversión a partir de 250.000 pesos, según el formato.
A la hora de elegir las ubicaciones, optan por esquinas, en avenidas o calles cercanas a avenidas (una cuadra de distancia).
En el futuro, en Tentíssimo piensan abrir locales en San Isidro, Belgrano, Barrio Norte, Palermo, Caballito, Flores, Rosario (Santa Fe) y Córdoba.
Otra cadena de cafetería que aspira a convertirse en una cara conocida de los porteños es Starbucks Coffee Internacional, una subsidiaria de Starbucks Coffee Company y la Operadora Internacional Alsea.
A través de una compañía de joint-venture, Starbucks Coffee Argentina SRL, inauguró el 30 de mayo de este año la primera tienda de la compañía en el país, en el Alto Palermo Shopping.
"La llegada de Starbucks a la Argentina -comenta Diego Paolini, gerente general de la firma- representó un hecho histórico para la compañía, que buscaba una expansión en América latina y en todo el mundo. Surgió, explica, como consecuencia de haber evaluado de cerca la región y las oportunidades que ofrece el mercado argentino.
El país tiene una economía vibrante y un interesante y activo mercado. "La experiencia Starbucks se basa en cuatro componentes: los productos (el café principalmente), las tiendas, la gente, y la conexión con el vecindario donde la tienda opera", agrega.
"Los clientes -dice- vienen por el café, se quedan por el ambiente cordial y regresan por la conexión humana."
Lo cierto es que estos locales tienen poco que ver con los tradicionales cafetines porteños, pero nada detiene el huracán de la globalización, que en este siglo XXI se afianza en la Reina del Plata, aunque para muchos signifique abolir la variedad y la sorpresa del comercio individual.
Por Bartolomé Vedia Olivera
Diario La Nación
http://www.espaciogastronomico.com.ar/news/205.html
Guerra por el café: Starbucks y McDonalds en nuevo epidosio
La recesión económica afecta a ambas cadenas, que ven la necesidad de retener sus clientes reforzando en su comunicación con diversos conceptos, una se atribuye ser la creadora de la categoría, la otra quiero ganar con lo accesible y amigable de su oferta. La contienda está en marcha
La guerra cafetera entre Starbucks y McDonalds tiene un nuevo episodio, pero no es uno más, el punto más crítico de la contienda llega estas próximas semanas, dado que ambas cadenas lanzan sendas campañas de marketing a lo largo de todo Estados Unidos.
Starbucks tratará de persuadir al consumidor que su café es superior al de la competencia simplemente por ser “Starbucks”, mientras que McDonalds trata de construir una nueva marca basada en una diversa oferta de café cuyo diferencial es que puede hacer “brillar” el día a día del consumidor.
Este lanzamiento no es casual, se trata de momentos difíciles para ambas compañías: Starbucks trata de retener a sus clientes más tradicionales que parecen inclinarse por el ahorro, mientras que MacDonalds se apoya en estrategias como “los pequeños precios”, persuadiendo al consumidor de que puede seguir optando por el café “to go” aún en recesión.
Muchos dudan de que Starbucks, que no pasa por sus mejores momentos, pueda resistir la ofensiva oponiendo a ella su imagen de marca más chic e inventora de la categoría. Pero otros apuntan a que el esfuerzo de McDonald´s puede incluso ser beneficioso para todo este negocio, ya que hasta ahora las cadenas de cafés especiales habían sido minoritarias en el mercado, de acuerdo a AdAge.
Starbucks anunció que sus ingresos cayeron hasta tocar picos del 77% desde el comienzo de la crisis, atribuidos principalmente al cierre de muchos de sus locales. McDonalds por su parte, registró en el primer cuarto de 2009 una caída del 4%, aunque en términos individuales, la división café no se ha visto tan perjudicada por la recesión, indica el WSJ.
Ayer McDonalds lanzó la campaña en tv, radio, Internet y gráfica, mostrando el McCafé como opción divertida y como marca accesible que puede hacer hasta el día más rutinario del mundo, tenga mejor “gusto”.
La estrategia también incluye el reparto masivo de cupones gratuitos de prueba, campañas segmentadas para hispanos y afroamericanos, y sorteos para animar al diálogo con la marca. Según indica Adage, la campaña se basa en la vieja estrategia de convertir McCafé en un verbo, que podríamos traducir por “macafeizar”.
La M dorada no dio a conocer las cifras de inversión en la campaña, pero sí que se trata de la mayor iniciativa de marketing del producto, desde que comenzaron a servir desayunos, en los años setentas.
Pero Starcbucks no se queda callado. Desde el próximo domingo, se mete de lleno a la pelea, no sólo contra los ataques de McDonalds, también los de Dunkin´Donuts. En gráfica y diarios publicará avisos contando su historia y advirtiendo a los consumidores acerca de rebajar sus elecciones a productos más económicos, subrayando la superioridad de su producto. Uno de los avisos dice: “Si su café no es perfecto, lo hacemos de nuevo y si aún no es perfecto, asegúrese de estar en Starbucks”.
La cadena también ha anunciado que bajará el precio de ciertas bebidas en algunos mercados y planea lanzar un café helado de tamaño medio a un precio de dos dólares. Esto significa que la cadena una oportuno doble mensaje, necesario para los tiempos que corren.
Los planes de Starbucks para elevar la recordación de marca incluyen también comunicación directa con sus consumidores en Facebook, donde tiene 1.5 millones de amigos y en Twitter, donde cuenta con 140.000 seguidores.
Clarisa Herrera
http://www.jugala.com/2009/05/09/guerra-por-el-cafe-starbucks-y-mcdonalds-en-nuevo-epidosio/
La guerra cafetera entre Starbucks y McDonalds tiene un nuevo episodio, pero no es uno más, el punto más crítico de la contienda llega estas próximas semanas, dado que ambas cadenas lanzan sendas campañas de marketing a lo largo de todo Estados Unidos.
Starbucks tratará de persuadir al consumidor que su café es superior al de la competencia simplemente por ser “Starbucks”, mientras que McDonalds trata de construir una nueva marca basada en una diversa oferta de café cuyo diferencial es que puede hacer “brillar” el día a día del consumidor.
Este lanzamiento no es casual, se trata de momentos difíciles para ambas compañías: Starbucks trata de retener a sus clientes más tradicionales que parecen inclinarse por el ahorro, mientras que MacDonalds se apoya en estrategias como “los pequeños precios”, persuadiendo al consumidor de que puede seguir optando por el café “to go” aún en recesión.
Muchos dudan de que Starbucks, que no pasa por sus mejores momentos, pueda resistir la ofensiva oponiendo a ella su imagen de marca más chic e inventora de la categoría. Pero otros apuntan a que el esfuerzo de McDonald´s puede incluso ser beneficioso para todo este negocio, ya que hasta ahora las cadenas de cafés especiales habían sido minoritarias en el mercado, de acuerdo a AdAge.
Starbucks anunció que sus ingresos cayeron hasta tocar picos del 77% desde el comienzo de la crisis, atribuidos principalmente al cierre de muchos de sus locales. McDonalds por su parte, registró en el primer cuarto de 2009 una caída del 4%, aunque en términos individuales, la división café no se ha visto tan perjudicada por la recesión, indica el WSJ.
Ayer McDonalds lanzó la campaña en tv, radio, Internet y gráfica, mostrando el McCafé como opción divertida y como marca accesible que puede hacer hasta el día más rutinario del mundo, tenga mejor “gusto”.
La estrategia también incluye el reparto masivo de cupones gratuitos de prueba, campañas segmentadas para hispanos y afroamericanos, y sorteos para animar al diálogo con la marca. Según indica Adage, la campaña se basa en la vieja estrategia de convertir McCafé en un verbo, que podríamos traducir por “macafeizar”.
La M dorada no dio a conocer las cifras de inversión en la campaña, pero sí que se trata de la mayor iniciativa de marketing del producto, desde que comenzaron a servir desayunos, en los años setentas.
Pero Starcbucks no se queda callado. Desde el próximo domingo, se mete de lleno a la pelea, no sólo contra los ataques de McDonalds, también los de Dunkin´Donuts. En gráfica y diarios publicará avisos contando su historia y advirtiendo a los consumidores acerca de rebajar sus elecciones a productos más económicos, subrayando la superioridad de su producto. Uno de los avisos dice: “Si su café no es perfecto, lo hacemos de nuevo y si aún no es perfecto, asegúrese de estar en Starbucks”.
La cadena también ha anunciado que bajará el precio de ciertas bebidas en algunos mercados y planea lanzar un café helado de tamaño medio a un precio de dos dólares. Esto significa que la cadena una oportuno doble mensaje, necesario para los tiempos que corren.
Los planes de Starbucks para elevar la recordación de marca incluyen también comunicación directa con sus consumidores en Facebook, donde tiene 1.5 millones de amigos y en Twitter, donde cuenta con 140.000 seguidores.
Clarisa Herrera
http://www.jugala.com/2009/05/09/guerra-por-el-cafe-starbucks-y-mcdonalds-en-nuevo-epidosio/
Starbucks Coffee. Tomar café: una experiencia personal
En Estados Unidos, hablar de café es pensar en Starbucks. La sorprendente cadena de cafeterías norteamericana va camino de lograr lo que un día se propuso su principal impulsor y máximo responsable de su estrategia, Howard Schultz: convertirse en la marca más conocida y respetada del planeta. Asentada en un concepto muy específico de servicio al cliente y propulsada por una agresiva y fulgurante expansión nacional e internacional, la compañía ha logrado que su popular sello de identidad brille entre los neones de medio mundo y sea identificado por la mayoría de la población.
Todo empezó con una cafetería en Seattle en 1971, y en poco tiempo comenzó su crecimiento a escala local, entrando en el negocio de la importación de café y tostando el grano en una planta propia. El negocio dio un giro de 180 grados cuando, en 1982, Howard Shultz entró en la compañía encargado de dirigir las tareas de marketing y de gestión del negocio minorista. El directivo realizó un viaje a Italia en 1983 en el que descubrió el encanto de las cafeterías de Milán, el sabor de los “espressos” y el placer de pararse a saborear una taza de café en un entorno agradable. Convencido de que ese enfoque europeo podía cuajar en Estados Unidos, se esforzó por aplicarlo a su negocio.
La visión de Schultz se tradujo en locales acogedores, en los que los clientes podían sentarse en sillones y sofás a degustar sus bebidas mientras escuchaban música o consultaban el periódico. Uno de los principales esfuerzos de la compañía fue el de personalizar la experiencia del usuario. Esto se logró, en primer lugar, proponiendo una extensa oferta de sabores que, en la actualidad, supera las 35 variedades de café. La propuesta alcanza incluso a los que prefieren otro tipo de bebidas, como chocolates, zumos o granizados con crema.
En segundo lugar, los clientes podían individualizar aún más su elección concretando la temperatura, el tamaño del envase o los aditivos: nata, intensidad del café, caramelo... Todo ello aderezado con un trato amable y experto que justificara plenamente el coste del servicio. La empresa, además, ha creado una tarjeta prepago con la que reducir las colas en los mostradores, agilizar la experiencia de compra y mejorar la imagen de los establecimientos de cara a los nuevos clientes.
El éxito de la compañía y la percepción por parte de los consumidores de que se trataba de una marca premium, es decir, que aportaba por sí sola un valor y un prestigio al producto del que carecía la competencia, descubrieron un amplio mercado de entregados clientes. Esto permitió que los locales de Starbucks no sólo fueran espacios de consumo de café, sino lugares de compra de otro tipo de productos: cafeteras, tazas, discos compactos e incluso el café envasado de la compañía.
La estrategia de crecimiento de Starbucks se ha apoyado en varios pilares clave. El más importante de todos ha sido el descomunal crecimiento de la cadena. En la actualidad, la firma cuenta con cerca de 9.000 establecimientos en todo el mundo, la mayoría en Estados Unidos. Allí, apenas hay ciudad en la que no brillen sus carteles, algo que se ha trasladado a Asia, Europa, Oriente Medio y Sudamérica. En España, existen más de 25 tiendas en Madrid, Barcelona y Sevilla, donde la empresa crece mediante una alianza con el Grupo Vips.
La compañía también ha establecido nuevos canales de venta, acercándose a sus consumidores desde otros medios: está en los lineales de los supermercados estadounidenses gracias a una alianza con Kraft, figura en el menú de varias compañías aéreas, su sello da garantías a la bebida Frappuccino de Pepsi, y los helados que comenzó a fabricar con Dreyer’s lograron una extraordinaria aceptación. Starbucks está experimentando alternativas con la incorporación de nuevos productos a su oferta, incluyendo bocadillos y ensaladas. Incluso ha probado otro concepto de locales, como el Café Starbucks de Seattle –donde se sirven comidas- o la cafetería Circadea de San Francisco, con otro tipo de decoración y actuaciones en directo.
Con la creación de su página web, la compañía confirmó su apuesta por el trato personal y cercano al cliente. Desde este enclave online, el usuario puede informarse acerca del mundo del café, novedades de la empresa, ubicación de cada uno de sus locales en todo el mundo y, por supuesto, adquirir sus productos.
Los resultados son espectaculares. En 2004, se alcanzaron unos ingresos de 5.300 millones de dólares, mientras que los beneficios se elevaban a más de 390 millones de dólares. El número de locales con los que cuenta la empresa en todo el mundo llega a los 9.000, cifra que se quedará atrás en muy poco tiempo. Los analistas, sin embargo, temen que este ritmo lleve a la empresa al punto de saturación en muchas zonas, así como a la desvalorización de la marca. Mientras tanto, Starbucks continúa su expansión, en la que, por el momento, no está Italia. ¿Será que aún no ha llegado el momento de vender arena en el desierto?
Todo empezó con una cafetería en Seattle en 1971, y en poco tiempo comenzó su crecimiento a escala local, entrando en el negocio de la importación de café y tostando el grano en una planta propia. El negocio dio un giro de 180 grados cuando, en 1982, Howard Shultz entró en la compañía encargado de dirigir las tareas de marketing y de gestión del negocio minorista. El directivo realizó un viaje a Italia en 1983 en el que descubrió el encanto de las cafeterías de Milán, el sabor de los “espressos” y el placer de pararse a saborear una taza de café en un entorno agradable. Convencido de que ese enfoque europeo podía cuajar en Estados Unidos, se esforzó por aplicarlo a su negocio.
La visión de Schultz se tradujo en locales acogedores, en los que los clientes podían sentarse en sillones y sofás a degustar sus bebidas mientras escuchaban música o consultaban el periódico. Uno de los principales esfuerzos de la compañía fue el de personalizar la experiencia del usuario. Esto se logró, en primer lugar, proponiendo una extensa oferta de sabores que, en la actualidad, supera las 35 variedades de café. La propuesta alcanza incluso a los que prefieren otro tipo de bebidas, como chocolates, zumos o granizados con crema.
En segundo lugar, los clientes podían individualizar aún más su elección concretando la temperatura, el tamaño del envase o los aditivos: nata, intensidad del café, caramelo... Todo ello aderezado con un trato amable y experto que justificara plenamente el coste del servicio. La empresa, además, ha creado una tarjeta prepago con la que reducir las colas en los mostradores, agilizar la experiencia de compra y mejorar la imagen de los establecimientos de cara a los nuevos clientes.
El éxito de la compañía y la percepción por parte de los consumidores de que se trataba de una marca premium, es decir, que aportaba por sí sola un valor y un prestigio al producto del que carecía la competencia, descubrieron un amplio mercado de entregados clientes. Esto permitió que los locales de Starbucks no sólo fueran espacios de consumo de café, sino lugares de compra de otro tipo de productos: cafeteras, tazas, discos compactos e incluso el café envasado de la compañía.
La estrategia de crecimiento de Starbucks se ha apoyado en varios pilares clave. El más importante de todos ha sido el descomunal crecimiento de la cadena. En la actualidad, la firma cuenta con cerca de 9.000 establecimientos en todo el mundo, la mayoría en Estados Unidos. Allí, apenas hay ciudad en la que no brillen sus carteles, algo que se ha trasladado a Asia, Europa, Oriente Medio y Sudamérica. En España, existen más de 25 tiendas en Madrid, Barcelona y Sevilla, donde la empresa crece mediante una alianza con el Grupo Vips.
La compañía también ha establecido nuevos canales de venta, acercándose a sus consumidores desde otros medios: está en los lineales de los supermercados estadounidenses gracias a una alianza con Kraft, figura en el menú de varias compañías aéreas, su sello da garantías a la bebida Frappuccino de Pepsi, y los helados que comenzó a fabricar con Dreyer’s lograron una extraordinaria aceptación. Starbucks está experimentando alternativas con la incorporación de nuevos productos a su oferta, incluyendo bocadillos y ensaladas. Incluso ha probado otro concepto de locales, como el Café Starbucks de Seattle –donde se sirven comidas- o la cafetería Circadea de San Francisco, con otro tipo de decoración y actuaciones en directo.
Con la creación de su página web, la compañía confirmó su apuesta por el trato personal y cercano al cliente. Desde este enclave online, el usuario puede informarse acerca del mundo del café, novedades de la empresa, ubicación de cada uno de sus locales en todo el mundo y, por supuesto, adquirir sus productos.
Los resultados son espectaculares. En 2004, se alcanzaron unos ingresos de 5.300 millones de dólares, mientras que los beneficios se elevaban a más de 390 millones de dólares. El número de locales con los que cuenta la empresa en todo el mundo llega a los 9.000, cifra que se quedará atrás en muy poco tiempo. Los analistas, sin embargo, temen que este ritmo lleve a la empresa al punto de saturación en muchas zonas, así como a la desvalorización de la marca. Mientras tanto, Starbucks continúa su expansión, en la que, por el momento, no está Italia. ¿Será que aún no ha llegado el momento de vender arena en el desierto?
NOVOA RODRIGUEZ MANUEL
Otras de las actividades que desarrollamos hace mas de 30 años es la industria del cafe con las marcas Novocafe para Arg. y Brazilian Coffee para USA.Seria interesante que nos tuvieran en cuenta si estiman desarrollar algo en Argentina.Nuestra Capacidad actual de planta es de 140 Tn que se puede aumentar en 400 Tn mensuales. Saludamos a Uds. muy atte.
http://www.daemonquest.com/es/research_and_insight/2005/03/12/starbucks_coffee_tomar_cafe_una_experiencia_personal
http://www.daemonquest.com/es/research_and_insight/2005/03/12/starbucks_coffee_tomar_cafe_una_experiencia_personal
La Mejor defensa es un buen ataque
¿Qué tienen en común un cliente de Starbucks y otro de McDonald’s? A priori no comparten ningún elemento de afinidad, porque ambos negocios se dirigen a segmentos claramente diferenciados. Sin embargo, aquellos clientes esnob que catapultaron a Starbucks al Olimpo de las marcas globales han dejado paso a segmentos más amplios que ya no sólo quieren disfrutar de una experiencia en torno al café, sino que desayunan, comen o incluso cenan algunos de sus sándwiches, ensaladas o platos preparados. Con una extensa red de establecimientos por el frenético crecimiento de los últimos años, la enseña del café había empezado a competir poco a poco con los restaurantes de comida rápida.
A McDonald’s, que lleva décadas vendiendo café en sus restaurantes como un producto de valor añadido para sus clientes adultos, el fenómeno Starbucks ha acabado por abrirle un frente en su estrategia de negocio. Así que ha decidido pasar al ataque no sólo para mantener a salvo sus dominios en la comida rápida, sino que se ha colado en el patio trasero de Starbucks con la creación de cafeterías propias denominadas McCafés, con una estética singular y una oferta de calidad con múltiples variedades de cafés. Eso sí, a precios más competitivos que los de Starbucks. Un torpedo en la línea de flotación de la marca más chic de esta década.
En una época de incertidumbre donde cada día se derrumban pilares hasta ahora incuestionables del universo empresarial, los clientes están modificando radicalmente sus pautas de consumo, sus preferencias, e incluso abandonan en masa a sus marcas de confianza a las que guardaban una extraordinaria fidelidad. Y es que la lealtad ha dado paso a la cultura de lo barato a cualquier precio, aunque se sacrifique la calidad o la variedad. Sin duda, tiempos extraños que necesitan de estrategias de clientes aún más audaces.
El imparable ascenso de las marcas blancas ―en realidad “no marcas”― entre la gran distribución ha colocado a las marcas de referencia en el rincón más apartado de los lineales de los supermercados. La poderosa Mercadona, con su ya famosa enseña Hacendado, o incluso El Corte Inglés, hasta ahora gran defensor de las marcas, con la nueva Aliada, están poniendo en jaque a las grandes del consumo. Pero Danone también sabe que la mejor defensa se sustenta en un buen ataque, y ha abierto su primera tienda propia en Barcelona aprovechando la celebración de su noventa aniversario. Una zona de yogurtería preside la tienda, en la que se puede degustar una amplia variedad de combinaciones de este postre lácteo, además de tomar un bocado en su restaurante de comida saludable. Además, Danone tampoco se olvida de sus clientes que ahora necesitan ahorrar, al ofrecerles la posibilidad de comprar los yogures en pack de dos unidades.
Con una estrategia similar, Procter & Gamble ha abierto un establecimiento propio en Nueva York para promocionar su conocido plan de cupones de descuento BrandSaver, además de reforzar la presencia de las marcas emblemáticas de la compañía para hacer frente a la competencia ―con productos más baratos―, que amenaza ahora el largo idilio que ha mantenido con sus clientes.
Otras marcas como Leche Pascual o Central Lechera Asturiana, líderes en el sector lácteo español, han optado por explicar con éxito a sus clientes el valor añadido que justifica un precio más elevado en un litro de leche. Sin duda, en productos de primera necesidad como éste la sensibilidad al precio debería ser mucho menor a lo que ocurre en la actualidad, donde los clientes optan cada vez más por los productos sin marca.
Los cerebros del marketing, atormentados por esta época de zozobra, deben pasar decididamente a la acción, derribar dogmas de fe, reformular teorías e identificar cómo han cambiado sus clientes en estos nuevos tiempos que corren. Sólo así, como ha hecho McDonald’s, surgen nuevas oportunidades de negocio donde nadie se imaginaba que las hubiese. Recuerde, ¡quizás no pueda permitirse el lujo de dejar pasar las oportunidades que le ofrece una crisis!
http://www.daemonquest.com/es/research_and_insight/2009/06/08/la_mejor_defensa_es_un_buen_ataque
A McDonald’s, que lleva décadas vendiendo café en sus restaurantes como un producto de valor añadido para sus clientes adultos, el fenómeno Starbucks ha acabado por abrirle un frente en su estrategia de negocio. Así que ha decidido pasar al ataque no sólo para mantener a salvo sus dominios en la comida rápida, sino que se ha colado en el patio trasero de Starbucks con la creación de cafeterías propias denominadas McCafés, con una estética singular y una oferta de calidad con múltiples variedades de cafés. Eso sí, a precios más competitivos que los de Starbucks. Un torpedo en la línea de flotación de la marca más chic de esta década.
En una época de incertidumbre donde cada día se derrumban pilares hasta ahora incuestionables del universo empresarial, los clientes están modificando radicalmente sus pautas de consumo, sus preferencias, e incluso abandonan en masa a sus marcas de confianza a las que guardaban una extraordinaria fidelidad. Y es que la lealtad ha dado paso a la cultura de lo barato a cualquier precio, aunque se sacrifique la calidad o la variedad. Sin duda, tiempos extraños que necesitan de estrategias de clientes aún más audaces.
El imparable ascenso de las marcas blancas ―en realidad “no marcas”― entre la gran distribución ha colocado a las marcas de referencia en el rincón más apartado de los lineales de los supermercados. La poderosa Mercadona, con su ya famosa enseña Hacendado, o incluso El Corte Inglés, hasta ahora gran defensor de las marcas, con la nueva Aliada, están poniendo en jaque a las grandes del consumo. Pero Danone también sabe que la mejor defensa se sustenta en un buen ataque, y ha abierto su primera tienda propia en Barcelona aprovechando la celebración de su noventa aniversario. Una zona de yogurtería preside la tienda, en la que se puede degustar una amplia variedad de combinaciones de este postre lácteo, además de tomar un bocado en su restaurante de comida saludable. Además, Danone tampoco se olvida de sus clientes que ahora necesitan ahorrar, al ofrecerles la posibilidad de comprar los yogures en pack de dos unidades.
Con una estrategia similar, Procter & Gamble ha abierto un establecimiento propio en Nueva York para promocionar su conocido plan de cupones de descuento BrandSaver, además de reforzar la presencia de las marcas emblemáticas de la compañía para hacer frente a la competencia ―con productos más baratos―, que amenaza ahora el largo idilio que ha mantenido con sus clientes.
Otras marcas como Leche Pascual o Central Lechera Asturiana, líderes en el sector lácteo español, han optado por explicar con éxito a sus clientes el valor añadido que justifica un precio más elevado en un litro de leche. Sin duda, en productos de primera necesidad como éste la sensibilidad al precio debería ser mucho menor a lo que ocurre en la actualidad, donde los clientes optan cada vez más por los productos sin marca.
Los cerebros del marketing, atormentados por esta época de zozobra, deben pasar decididamente a la acción, derribar dogmas de fe, reformular teorías e identificar cómo han cambiado sus clientes en estos nuevos tiempos que corren. Sólo así, como ha hecho McDonald’s, surgen nuevas oportunidades de negocio donde nadie se imaginaba que las hubiese. Recuerde, ¡quizás no pueda permitirse el lujo de dejar pasar las oportunidades que le ofrece una crisis!
http://www.daemonquest.com/es/research_and_insight/2009/06/08/la_mejor_defensa_es_un_buen_ataque
Los precios del café siguen en aumento
El sommelier de café ® ya viene advirtiendo del boom económico desde hace tiempo. Hoy, el Wall Street Journal Americas encabeza su página con la noticia: “El mercado del café se despierta: los precios a futuro están al alza”. La nota firmada por Liam Pleven informa: “Un súbito brote de actividad de tres días el mes pasado le devolvió la vida al mercado de café, y obligó a corredores y analistas a hacerse a la idea de que es posible que el alboroto no se desvanezca así como así. Los precios dieron un salto de 16% durante tres días de corretaje de futuros a mediados de junio, lo que ayudó a catapultar el café a su nivel más alto en 12 años y lo sacó de su letargo de los seis meses previos”. Según el diario neoyorquino, las provisiones del grano serán lo suficientemente escasas como para mantener el precio al alza por un buen tiempo. El café cerró ayer en US$ 1,59 por libra en la bolsa Intercontinental/Exchange, un alza en torno al 18% en lo que va del año, y muy por encima del precio de US$ 1,37 por libra al que cerró el 10 de junio. La nota completa, acá.| El café de Colombia cotiza en alza
http://www.guiaepicureo.com/geblogs/sommelier-de-cafe/los-precios-del-cafe-siguen-en-aumento/
http://www.guiaepicureo.com/geblogs/sommelier-de-cafe/los-precios-del-cafe-siguen-en-aumento/
Burger King se suma al boom del café
Mientras en los Estados Unidos se agudiza la guerra entre Starbucks, McCafé y Dunkin’ Donuts (donde se discute calidad de la bebida, ambiente del local y precio del producto), en los próximos meses se sumará un guerrero inesperado: Burger King, que quiere robarse una porción de la torta. La eterna segunda cadena de comidas rápidas (¿la Pepsi del fast food?) abrirá allá su propia franquicia de cafeterías, llamada Coffee Place. A diferencia del McCafé, ofrecerá variedades gourmet de la infusión y entrenará a algunos de sus empleados como baristas. Esta idea continúa la estrategia de segmentar en nichos premium el mundo de la hamburguesa: en Europa, abren los más exclusivos Whopper Bar. El dilema se dará en Latinoamérica, donde Burger King es dueña de la licencia de Starbucks. ¿Será Coffee Place la versión barata de la cafetería?
http://sommelierdecafe.com/?p=1022
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